Hombre pensativo en su oficina
  • Author:OH Galvan
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El precio de cambiar tu vida

Photo by Franco Giovanella from FreeImages

La verdad es que yo empecé mi camino en el autoconocimiento y el desarrollo humano bajo esta premisa. La de cambiar mi vida.

No sé cuantos miles de horas son las que he dedicado a este tema.

Pero así es como ha ido:

Y con esto quiero dar un poco de seguimiento a mi artículo pasado de «La mala idea de cambiar tu vida», en donde ya menciono que esto es un verdadero trabajo que lleva tiempo y esfuerzo, pero siempre vale la pena.

Entonces, aparte de los cursos, seminarios, talleres, libros y conferencias que he atendido con este fin.

Hay que sumarle la decisión de buscar los servicios de una psicoterapeuta, para que me ayudara a ordenar las cosas en mi cabeza y a hacer todo el trabajo que se requería para lograr un verdadero cambio en mi vida.

Y cabe decir que fue una de las mejores decisiones de mi vida y que enfáticamente recomiendo a todo aquel que se tome en serio su salud.

Si ¡su salud! Porque no nada más es la salud física la que se debe cuidar y mantener, sino la mental y la espiritual.

Estas dos últimas, en ocasiones llegan a tener más peso que la del cuerpo.

De hecho la salud mental suele ser la base donde se asienta la salud del cuerpo en general. Pero en otra ocasión volveré a este tema.

Estuve en esa terapia por poco más de un año y la verdad fue un parteaguas en mi vida.

La parte de revisar y sanar la relación con mis padres, aunque muy dura, se diría que fue la parte fácil. Porque luego se vienen todos los demás temas en cascada.

Si tú has ido a una buena terapia estarás de acuerdo conmigo, en que los lazos parentales son de las primeras asignaturas que un terapeuta respetable revisa.

Pues de hecho son las más importantes y la base sobre la que construimos todas las demás relaciones en nuestra vida.

Por eso yo diría que fue una verdadera tormenta para mí, tanto física como emocional, pero insisto. Esa fue la parte fácil de todo.

Porque es lógico que después de:

  • Liberarte de ataduras y condicionamientos de la infancia.
  • Descubrir el porqué de muchas cosas que piensas, dices y haces.
  • Entender que lo que te hicieron y que no fue bueno, es parte de la imperfección de las relaciones humanas.
  • Perdonar todo lo que te hicieron en el afán de educarte bien, pero que tú tomaste a mal.  

Llegas a la completa comprensión de que tus relaciones sentimentales no funcionan como quisieras, por un conflicto con tu madre.

Pero ya lo identificaste.

También que en tu carrera no progresas por una interpretación que hiciste de algo que vivió tu padre.

Pero ya lo entendiste.

Luego descubres que no tienes buenas ni sinceras amistades porque un día cuando niño, un compañerito del maternal te dejó de buscar por buscar a otro niño. Y te dolió mucho.

Y ahora sabes que ya no puede afectarte.

En lo económico no despegas porque en tu familia se decía que la gente que tiene mucho dinero es porque es corrupta y tramposa.

Y además siempre aunque les sobra el dinero, les falta lo esencial y lo bonito de la vida. Por lo tanto no pueden ser felices

Sin embargo tú has conocido a personas que gozan de una muy buena posición económica y social y aparte les va muy bien en otras áreas.

Pero ya estas consciente de eso también y lo piensas remediar.

Y entonces empiezas a ponderar el precio.

Todos cuando empezamos a tomar conciencia de nuestra vida y nos comprometemos a mejorarla. Como tú que estás leyendo esto en un sitio dedicado al desarrollo y mejoramiento personal.

Llegamos a conclusiones como el ejemplo que acabo de mencionar. Por lo cual se vuelve ineludible una toma de acciones. Cuando descubres el porqué de las cosas ya no pueden afectarte ni controlarte.

Porque si bien no es fácil hacer ninguno de esos movimientos en una vida que lleva lustros o décadas siendo de una manera, ya tampoco es factible quedarse como estaba.

A estas alturas ya estarás consciente de las razones por las que muchas cosas no te funcionan y es extremadamente incómodo quedarse sin hacer nada al respecto.

De hecho eso es un conflicto mayor.

Por eso a mí me lo dijeron cuando empecé y ahora te lo menciono a ti:

“Si no estás dispuesto a hacer lo que se tenga que hacer para cambiar tu vida, mejor no empieces este camino”.

Este es el momento de valorar si tu vida, aunque no te guste del todo, es lo suficientemente cómoda como para dejarla así, o merece la pena averiguarlo.

Porque es mejor no saber lo que te maneja y fallar, que saberlo y fracasar por no hacer nada al respecto.

No es lo mismo que un padre diga que no sabe por qué a veces es cruel con su hijo, a que después de descubrir que lo hace porque su padre fue así con él y recordar el daño que le hizo, siga siendo cruel con su hijo.

Para el primer caso puedes escudarte en eso, pues es subconsciente y de nuestros padres aprendemos a ser padres.

Pero para el segundo caso, cuando ya sabes que estás siendo malo con tu hijo y aun así lo sigues haciendo, no hay excusa posible.

Aquí ya está consciente y si aun así lo hace. Entonces ya estamos hablando de otra cosa que es muy grave por cierto.

Y hay que decidir si pagas el precio.

Primero pasar por ese túnel de la primera toma de conciencia y aunque duela, verte tal cual eres, sin adornos ni atenuantes a tus defectos.

Luego enfrentar a aquellos que amas con todo tu ser, pero que también te lastimaron mucho. Sin embargo debes hacerlo para liberarte. 

Y finalmente hacer las decisiones sobre tu nuevo rumbo de vida.

¡Ah! Y no olvides que como ya estás consciente de lo que haces, ya tienes un nuevo compromiso irrenunciable y de por vida de seguir aprendiendo y creciendo por el resto de tu vida.

¡Ya no puedes parar!

Hacer cambios en lo personal, lo emocional, lo social, lo laboral y lo económico no es como cambiar de guardarropa.

Tus nuevos descubrimientos y revelaciones tocarán desde el orden en tu recámara, tu entero círculo de amistades, tus relaciones personales, la dinámica con tus mismos familiares. Y a veces hasta tus gustos.

Ten claro que eso también es parte del paquete.

Ya que como lo dije antes: Una vez que lo sabes ya no puedes vivir como que no lo sabes.

Omitir acciones en este sentido se te puede convertir en un lastre que puede terminar con cualesquiera que sean tus mejores expectativas de vida de calidad.

Si tienes una pareja o amigos tóxicos y luego descubres que los atrajiste por la relación con alguno de tus padres, calcula que una vez que identifiques esto, dejarás de necesitar a esos amigos o a esa pareja.

Si tu escasez económica viene de ideas que tus padres o tus abuelos te sembraron y lo has descubierto, desaparecerá la escasez de tu vida y posiblemente cambiará la relación con tus parientes.

Y todo el círculo de amistades que te soportaba esa creencia y te la reforzaba, tendrá que irse de tu vida si no toleran que tú mejores o que ya no puedan tener charlas sobre quejarse de la economía.

Más aún si empiezas a volverte alguien más adinerado y próspero que ellos.

O incluso, tu propia familia, que a pesar de amarte y de lo que tú los amas a ellos, te percatas que su trato hacia ti es perjudicial.

Que quizá aun por un suceso en tu infancia tienes un apodo que aunque  gracioso, es humillante y te lo refuerzan cada vez que estás con ellos.

Que te hacen sentir equivocado siempre que estás ahí, o simplemente que ahora que estás cambiando tus hábitos y costumbres, de pronto se han vuelto hostiles hacia ti.

Considéralo muy bien. Porque todo esto (y mucho más) es el precio que se paga por crecer como ser humano y tener la vida que de verdad quieres y mereces.

De las parejas, empleos y amigos tóxicos que se queden en el camino, no tienes de que preocuparte. Habrá algunos rompimientos que te dolerán, es cierto, pero siempre se cubrirán con mejor sustancia y calidad.

Pero respecto a la familia, en mi caso personal te puedo decir que al final, y por el amor que te tienen acaban entendiendo y respetando tu nuevo “yo”. 

Lo mío si se convirtió en una larga temporada de no tener contacto con ellos. Pero al final volvimos a juntarnos y fue diferente.

Muy diferente y mejor.

Por eso espero haber sido muy claro en esto, para que le dediques un rato a la reflexión.

Agradezco mucho que me leas, pero a lo que va mi trabajo aquí es a que todos vivamos conscientes, pues es, creo yo, la única forma de conseguir una vida plena.

Y lo que te digo sobre el precio a pagar no creas que es para desanimarte. Al contrario.

Puede parecerte oneroso ahorita, pero cuando veas lo que hay del otro lado verás que no hay precio que no valga la pena pagar por vivir tu vida como tú quieres y como te la mereces.

Que tengas un magnífico día.